El Pirineo de Lleida celebra su San Juan particular, con el fuego como gran protagonista, la bajada de fallas. El origen de esta fiesta popular se relaciona con la llegada del buen tiempo en el solsticio de verano, y el culto a los dioses por el éxito en sus cosechas.

La hoguera para quemar las fallas en El Pont de Suert
Las fallas o bajada de fallas más importantes son las de la comarca de Alta Ribagorça y las de Pallars Sobirà, así como las fiestas del Haro, parecidas a las fallas pero con pequeñas diferencias, que se celebran en varias poblaciones de la Vall d’Aran.
Las fallas son unas grandes antorchas, hechas con unos troncos de unos 2 metros, que cargan los jóvenes desde lo alto de una montaña hasta el centro de la población, guiados por el cabeza de la pandilla. Una vez en el centro, se enciende una gran fogata con música y baile hasta altas horas de la madrugada.

Las fallas del Pirineo
Las fallas de Durro (Valle de Boí) que son las primeras que se celebran y se adelantan unos días a la noche de San Juan, son la recreación de un antiguo ritual de agradecimiento a los dioses por las buenas cosechas. Más tarde, llega el turno de la población de Senet (Alta Ribagorza), que también se adelanta unos días a la verbena de San Juan del 23 de Junio.
La noche del 23 de Junio, la noche de la verbena de San Juan, se celebra la bajada de fallas en Barruera, Boí, Casós, Pont de Suert y Villaler, del Alta Ribagorça, Alins e Isil, en el Pallars Sobirà y Arties y Les en el Valle de Aran.

A punto de la bajada de fallas de El Pont de Suert
En julio siguen las celebraciones con la bajada de fallas en Erill la Vall, Taüll, y Llesp, todas en el Valle de Boí y Alta Ribagorça.
Estas fiestas son la excusa perfecta para no dejar de visitar el Pirineo de Lleida durante junio y julio, evitando así la estacionalidad de los turistas en tiempo de nieve. Estas comarcas han diversificado su oferta, con deportes de aventura, senderismo, turismo cultural, naturaleza y gastronomía. Además, se puede descubrir, parte del patrimonio románico de Catalunya, como por ejemplo la iglesia de Sant Climent de Taüll, una de las representaciones más conocidas.
Para los amantes de la naturaleza y senderismo, un punto interesante para visitar, es el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Se puede acceder a él desde varios puntos del Pirineo Leridano, y ofrece rutas y caminos muy bien señalizados, con distintos niveles de dificultad, por lo que se adapta a todos los públicos. Además, no hay problema para encontrar alojamientos de montaña, ya que existen muchas opciones en las poblaciones de los alrededores del parque, tanto hoteles de montaña de 4 estrellas, como alojamientos rurales y campings.
En cuanto a deportes de riesgo y aventura, las empresas del Pallars, Alta Ribagorça, y Vall d’Aran, ofrecen durante todo e verano, rutas a caballo, senderismo y rutas BTT. Uno de los deportes que se ha puesto de moda en el Pirineo, es la marcha nórdica. Consiste en caminar con dos bastones, similares a los del esquí de fondo. En algunos países existen competiciones oficiales de este deporte, y suele ser entrenamiento para los esquiadores de fondo. Se puede disfrutar también en un ambiente mucho más relajado y lúdico, una buena opción para descubrir durante el día.
Por último, destacar la Ruta de la Fauna del Pirineo, para todos aquellos visitantes que quieran descubrir las especies más características de la alta montaña. Se trata de un itinerario que tiene como punto de origen la población de Durro, y permite seguir el rastro de algunos animales que habitan en estas comarcas. Además, en El Pont de Suert, existe un centro de fauna, que se centra en la conservación, sensibilización y educación ambiental de, en origen, la nutria, pero que luego se ha ampliado otros mamíferos.