Desaparece Camille el último oso autóctono del Pirineo
Desde el pasado día 5 de febrero no se ha encontrado ninguna señal de vida del último oso pardo autóctono que quedaba vivo en el Pirineo. Su nombre era Camille y era el último superviviente de esta población que vivía en las altas montañas del Pirineo aragonés y navarro mucho antes de la llegada de los humanos.
Ese día, el 5 de febrero, cámaras automáticas de seguimiento le hicieron la última foto a Camille y, desde entonces, no se ha encontrado ninguna pista ni ha constado ningún ataque suyo a colmenas o ganados y, por esta falta de información durante 9 meses, los expertos consideran que Camille ha muerto.
Camille era un oso ya viejo, pues tenía más de 20 años, solo, ya que era el único que vivía permanentemente en todo el Pirineo aragonés y Navarro puesto que Cannelle, la que era la última hembra autóctona de toda la cordillera, murió en 2004 por disparos de un cazador francés. Además de ser un ejemplar raro, al tratarse del último del linaje pirenaico, Camille estaba enfermo pues, en las últimas imágenes que hay de él puede verse que tenía sus cuartos traseros pelados, a causa de una enfermedad.
Por todos estos motivos, su desaparición no ha sorprendido a nadie. Esta pérdida, seguramente será de reacciones contradictorias entre los bandos favorables y contrarios a la reintroducción del oso en el Pirineo. La duda está en cómo afectará al turismo de montaña y a los hoteles en Pirineo Aragonés, ya que el avistamiento de osos puede ser un atractivo turístico para la zona.
Ecologistas en Acción culpa a las administraciones navarra y aragonesa de la situación a la que se ha llegado y les propone recuperar el territorio para que siga siendo una zona de osos, reforzando la especie mediante dos hembras, una en el lado francés y otra en el lado español, que serían el reclamo para la recolonización de la zona por esta especie ya que, según ellos, en los valles occidentales hay un hábitat adecuado para la conservación del oso.
Por otra parte, los 20 ejemplares eslovenos que en estos momentos se están reintroduciendo en el Pirineo Central, podrían ser la esperanza para recuperar artificialmente la especie, ya que no son una subespecie diferente. Pero los ganaderos rechazan su presencia, lo cual no parece facilitar la repoblación.














